Ya hace algún tiempo escribí sobre el tema de la neutralidad de la red y aquí quiero dejar otro comentario, pues recientemente pude leer las nuevas condiciones que impone el mayor proveedor de Internet casero en el Peru: Telefónica.

Al igual que otros países, en el Perú se está empezando a aplicar un modelo de cuotas que reduce dramáticamente el ancho de banda de las conexiones de Internet de nuestras casas cuando se supera cierto límite de ancho de banda consumido, o se supera algún número de Pcs conectadas. Para los usuarios de planes de datos con algún operador celular, esto suena conocido. La justificación es la justa asignación de recursos entre los usuarios, pues hay usuarios de alto consumo que perjudican saturando la red para los de bajo consumo. Es una indirecta para aquellos que tenemos un alto consumo de Internet, por cualquiera que sea la razón. Es como el Refill, te dan un vaso y el derecho de consumir toda la gaseosa que quieras, asi que si te sirves un quinto vaso, nadie se tiene que molestar.

Veamos ahora las consecuencias. Internet es comunicación, al igual que lo es el teléfono o la correspondencia, por lo tanto debería estar sujeto a los mismos acuerdos de confidencialidad. Que diferencia entre el correo normal y el correo electrónico? solamente el medio por el que se transmite, la esencia de la confidencialidad se aplica pues el principio para ambos es el mismo. Igual con los contenidos Web o cualquier otro tipo de contenido. Es como prender el televisor y permitir que alguien, sin mi permiso, se ponga a anotar todos los programas que veo. Simplemente no se puede. Llegamos al principio 1.

Principio 1: Confidencialidad. Nadie debe estar al tanto de como utilizo el servicio de Internet sin mi consentimiento expreso.

Cuando contratamos un plan de cable, nos ofrecen una cantidad de canales los cuales podremos ver sin restricción, a menos que nos adviertan lo contrario. Si recibo 100 canales, debo poder ver canales. Si compro el plan HD debo poder ver canales HD y si no lo tengo, entonces no podre. Lo mismo con el servicio de teléfono donde nos venden minutos. Nos ofrecen algo que es muy fácil de verificar pues podemos contar los canales y los minutos que usamos. Pero en el servicio de Internet, hasta el día de hoy, nos venden humo. Nos venden un plan donde nos prometen una velocidad que funciona solamente en “condiciones normales” o condiciones de laboratorio, primero fue el famoso CIR, luego con el porcentaje asegurado y demas cosas. Conclusión: Compramos la esperanza de tener un mejor Internet que un plan inferior, porque, aceptemoslo, no había forma de confirmar si realmente teníamos la velocidad que nos daban, solamente confiar en el numerito que salia en el router. Así llegamos al segundo principio.

Segundo principio: Verificabilidad: El ancho de banda provisto debe ser fácilmente verificable.

Finalmente, el servicio que recibimos debería mantenerse en el tiempo bajo las mismas condiciones en las que fueron contratadas al inicio, durante el tiempo de duración del contrato por lo menos, pues como sabemos, las herramientas actuales de gestión de red, ofrecen la capacidad de modificar el servicio de forma invisible para el usuario, para conveniencia del Operador. Estos cambios pueden ser imperceptibles, pero atentan contra los dos principios ya citados.

Tercer principio: Uniformidad: El servicio debe ser brindando sin variantes durante la duración del acuerdo de servicio.

Listo, a partir de este punto espero sugerencias. Desde mi punto de vista, estas son las 3 reglas que deben regir un servicio de Internet. Aplicabilidad a otros servicios factible, pero no me voy a tomar el tiempo de verificarlo.

Lo que importa aquí es que en el Perú, al menos, nunca tuvimos la certeza de que estos tres principios se cumplieran y menos aún la intención de que así fuera. Si tenemos cable o teléfono, podemos ir a OSIPTEL, pero si nos falla el Internet, a donde vamos? Pues por ahora solo podemos ir a algunos foros a quejarnos junto  a otros clientes decepcionados. Es por todo esto que aplicar un sistema de cuotas suena aquí de lo mas incómodo porque no estamos hablando de un producto que haya sido un ejemplo de servicio al cliente ni nada parecido. O sea, el proveedor trata de proteger algo que primero debió arreglar, o sea el vendedor de comida al paso que tiene un sitio lleno de moscas, dice que solamente  te va a servir un plato de comida, para que alcance para todos! que tal conciencia.

Volvamos a la justificación, según Telefónica, es para proteger la calidad de servicio, que unos pocos no se consuman todo el ancho de banda. Veamos, si pensamos que el servicio de Internet es como un sistema de canales de regadio, donde se puede regular el caudal asignado a cada usuario, tendríamos que pensar que alguien que consume mas agua, fastidiaría al resto de regantes, pero en la realidad, el caudal puede ser controlado y si el cliente trata de abusar, pues su única alternativa es la de conseguir un dispositivo que succione el agua por los canales. Si pensamos que el agua es un recurso limitado, entonces si tenemos que limitar el volumen de agua transferido. Internet no es la informacion que uno descarga, es el canal y es obvio que el caudal, o el volumen de agua que pasa en un instante, si afecta a los demas, por lo que limitar el ancho de banda es una medida justa, pero si la información en Internet es infinita, tratar de poner un límite a la cantidad de información transferida solo revela una cosa: el control de la velocidad de descarga (caudal) es imperfecto.

Esto se demuestra por el hecho de que si imaginamos que todos los usuarios saturen su conexión y se aplique la reducción de la velocidad, entonces todos tendríamos velocidades reducidas! Que pasaría con el ancho de banda sobrante? No debería estar preparado el Operador para tener todo el ancho de banda disponible para todos los usuarios a full velocidad?

Veamos ahora las consecuencias prácticas. Si limitamos el ancho de banda, entonces significa que debemos cuidar lo que descargamos, entonces servicios como el de Netflix, que venden peliculas por internet ilimitadas, serian inimaginables. Imaginemos que queremos implantar sistemas de teletrabajo, con servicios de VOIP, descarga de archivos y todo . También podemos dedicarnos a bajar Torrents, Warez, P2P y demás, pero como diferenciar a un usuario de otro? Simplemente no se puede porque iría en contra del primer principio que enunciamos.

Que podemos hacer entonces? pues esperar que el control de ancho de banda del Operador sea realmente efectivo. Si contrato 3 mb, que me den 3 mb o el 30% como dicen ahora. Si este control de ancho de banda es realmente efectivo, no debo afectar a los demás.

La realidad es que poner un control estricto del ancho de banda para todas las conexiones es muy complicado y caro, por lo que el Operador trata de implantar controles baratos y que, como vemos, perjudican a los usuarios. Como la justificación se basa en la justicia, suena bien para los que tienen planes básicos de Internet, pero para los que tienen planes altos simplemente son discriminatorios.

Poner límites a la cantidad de descargas es como limitar el número de faxes que puedes enviar o recibir.

La razón fundamental es que las Operadoras no cuentan con el ancho de banda suficiente para dar el servicio promedio a todos los usuarios, y este ancho de banda tienen que compartirlo entre todos los suscriptores, por lo que ponen sus esperanzas en que los usuarios no consumamos el ancho de banda que nos corresponde.

El Internet no es aun un servicio básico como lo es el agua o la electricidad, y esto es porque aún tenemos canales alternativos para acceder a la información de Internet. Es un servicio que ayuda mucho, es cierto, pero aún hay alternativas. Es como la televisión, la tenemos por todas partes y se nos hace difícil la vida sin ella pero no nos vamos a morir, ni tampoco dejaremos de aprender matemática o historia, y quizá nos demoremos algo mas en enterarnos de las noticias, pero podremos seguir viviendo. Es deseable que todos tengan acceso a Internet, pero dentro de los 3 principios que hemos visto, y eso requiere de una inversión muy alta que por ahora debemos priorizar para otros servicios realmente básicos, como la salud, la educación básica y vivienda y puedo continuar con otras. Durante mucho tiempo tuve que esforzarme en conseguir la información necesaria en la biblioteca y la verdad es que es duro pero si uno tiene ganas de aprender, hay que hacer algunos sacrificios, y así como yo cualquiera puede.

Con la tecnología las cosas se nos facilitan en gran forma, pero no debemos caer en el facilismo. Primero pensemos en servicios de calidad, y luego pensemos en masificar en forma adecuada si populismos como el tristemente famoso programa “Huascarán” o el mal implementado proyecto OLPC donde se comprueba que el Internet sin un plan, no sirve para nada.

 




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