Lo que Lucy deja


Acabo de ver la película Lucy y no es una gran película, así como tampoco lo fue Matrix. A pesar de eso, la trilogía Matrix es mi favorita, muy por encima de otras de mayor calidad y creo que la razón se deba a que se trata de expresar una idea que por su alto nivel de complejidad es muy difícil de plasmar en capítulos de hora y media, o 3 horas o incluso mas. Simplemente no hay palabras para describir ciertas cosas.

Si bien hay gente muy inteligente en el mundo y algunos de ellos piensan en la existencia de la naturaleza como un fenómeno netamente físico, aún nadie le ha quitado la etiqueta de “teorías” a todas estas elucubraciones muy a pesar de que muchos grupos de poder se favorezcan con esa idea. Si antes, hubieron tiempos en los que se podía decir que había una institución dominante en el mundo, incluso para temas muy terrenales y triviales, el día de hoy ese poder se encuentra disperso y ya no pertenece solamente a un grupo. En otras palabras, nos obligamos a pensar con objetividad porque nuestros partidos son muy débiles como para mandar en nuestra voluntad. Traducción: Ya no tengo que repetir lo que dicen mis padres como verdadero, ahora tengo la opción de objetar y plantear nuevas ideas sin que nadie se escandalice.

Pues bien, estas películas plantean en sus limitaciones, entender el sentido de la existencia del ser humano en la tierra desde un punto netamente lógico. Estoy aquí porque sirvo como generador de energía para un robot, o estoy aquí porque mi inteligencia rudimentaria es lo suficientemente alta como hacer funcionar el equilibrio de la naturaleza, y cosas por el estilo. “Lucy”, incluso va más allá y sostiene que la unidad de todo es el Tiempo, mientras que “The Matrix” fue algo mas humilde al proponer el equilibrio entre especies (o solidaridad) como el objetivo pero de una manera muy sutil.

Nota específica: Lucy pone un ejemplo de la relatividad del ser, al describir un auto yendo por una carretera circular cada vez a mayor velocidad hasta desaparecer, justo en ese punto plantea que no habría evidencia de su existencia. Este sería un error porque la afirmación está limitada, la deberíamos completar asi: el auto a una gran velocidad desaparece A NUESTROS OJOS sin dejar evidencia de su existencia, pero que tal vez otros sentidos si puedan notar. Esto porque si nos acercamos a la pista sentiremos el efecto físico del paso del auto, como una brisa al menos, o como un golpe si nos atravesamos en el camino sufriendo las consecuencias del principio de impenetrabilidad aunque nuestros ojos no lo puedan distinguir. Lo que realmente se quiso expresar en esa escena es que la existencia no depende de nuestros sentidos porque físicamente somos muy limitados.

Pero algo que también se ofrece en “Lucy” es el reconocimiento que el potencial del ser humano es extremadamente limitado, por lo tanto, tratar de comprender el Universo es un objetivo inalcanzable para nuestra inteligencia primitiva que solo llega al 10% de aprovechamiento de nuestros cerebros. Limitados por nuestra biología porque tratar de superar esa barrera significaría nuestra destrucción.

Interesante, pues, que por fin una cosa tan profana como una película cuyo objetivo es el entretenimiento plantee algo que ha estado en el aire por años: La naturaleza humana es muy pobre para comprender el Universo, y según Luc Besson, nuestra humanidad no podría manejar ni siquiera la posibilidad. Si bien nos asombramos lo que han podido lograr ciertas culturas como la oriental, pues ahora queda en evidencia que mientras más nos adentremos en el desarrollo de nuestras capacidades, mayor será nuestro entendimiento de la naturaleza.

Por años, en mi formación católica, me repitieron que entender el Universo es como tratar de meter toda el agua del mar en un pequeño agujero en la arena, y conforme me he ido desarrollando intelectualmente, veo como muchas de las luminarias de la ciencia obvian tan evidente principio. Pongamos de ejemplo el experimento con el Large Hydron Collider, que a pesar del esfuerzo y de los alentadores pero confusos resultados hasta el momento, no han podido confirmar la existencia de la llamada “partícula de dios”. Ahora, en el caso de que así fuera, estaríamos explicando una partícula de las millones que actuaron para dar orígen al Universo.

En fin, la lección aquí es que no tiene nada contradictorio que se acepte que el conocimiento absoluto no es físicamente posible. ¿Significa entonces que debemos parar nuestras investigaciones? De ninguna manera, La curiosidad humana ha demostrado ser el motor de nuestra evolución, el ensayo y el error es parte de nuestra naturaleza y debemos seguir lo que somos. El problema es no perder de vista quienes somos.

Para resumir todo esto, diría simplemente que mientras nos preguntamos el sentido del universo, no debemos descuidar una realidad más cercana como la de uno mismo y ver alrededor en lugar de quedarnos mirando el cielo.




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